lunes, 28 de mayo de 2007

MENSAJE, AGRUPACIÓN

Castellano:

A todos mis compañeros de la Agrupación del Barcelonès Nord y del Partido en General, quiero transmitiros un mensaje de ánimo, tras los resultados obtenidos en el día de ayer. Pensemos que esto solo acaba de empezar, y el resultado es lo de menos yo personalmente considero que el gran esfuerzo realizado por todos durante esta campaña es digno de admiración y todo un éxito.

No hemos ganado en las urnas pero en nuestro interior hemos ganado y hemos crecido personalmente, hemos aprendido mucho y nos hemos nutrido y enriquecido plenamente ampliando nuestros conocimientos y nuestras ideas.
Y sobre todo lo hemos pasado bien.
Ánimo compañeros y compañeras auguremos y construyamos juntos un gran futuro y sigamos trabajando sin desfallecer.

Aupa Ciudadanos.

Català:

A tots els meus companys i companyes de l'Agrupació del Barcelonès Nord i del Partit en General, els vull transmetre un missatge d'ànim, després dels resultats obtinguts durant el dia d'ahir. Pensem que això sol acaba de començar, i el resultat és allò de menys jo personalment considero que el gran esforç realitzat per tots durant aquesta campanya és digne d'admiració i tot un èxit.

No hem guanyat en les urnes però en el nostre interior hem guanyat i hem crescut personalment, hem après molt i ens hem nodrit i enriquit plenament ampliant els nostres coneixements i les nostres idees.
I sobretot l'hem passat bé.
Ànim companys i companyes augurem i construim junts un gran futur i continuem treballant sense defallir.
Aupa Ciutadans.
Gonzalo López

viernes, 25 de mayo de 2007

ENCUESTA A LORENZO MERCHÁN

Encuesta no publicada en VILAWEB BADALONA

Lorenzo Merchán
Candidato C's Badalona

REPASO A LA PRECAMPAÑA ACTUAL

Como bien decía días atrás Mariano Arnal; ¡QUE VIENEN LAS MUNICIPALES!, y como se nota... los políticos profesionales que pocas veces pisan la calle, empiezan a hacerlo ahora para bajar de los altares del divinismo y confundirse con la ciudadanía. Sí, esas personas que sólo conoces en las inmediaciones de unas elecciones se vuelven afables, condescendientes y hasta escuchan. Los diferenciarás por sus, carteles voluminosos, eslóganes impactantes (o no...), regalando rosas, mecheros, fideuas, DVD's, etc... no paran de repetir palabras como transparencia para justificar y demagogia para atacar a los demás.

Éste es un período en el que no se respetan los pactos de Gobierno, todos vuelven a la selva política y como buenos depredadores intentan quitarle la presa representada en votos hasta a sus hermanos de camada. Atacan durante ésta época y cuando son atacados por otras especies buscan refugio en sus ex compañeros de gobierno. Pero no se confundan, a menos que puedan cazar por si solos, volverán a pactar.

Después nos encontramos con algunos partidos que se dedican a buscar ese voto típico que reciben "de toda la vida", el hereditario y poco reflexivo. Con un discurso a ratitos en catalán y otros en castellano, bilingüe para despistar (típico del PSC en ésta época).Para los que seáis asiduos al debate de L1 en Teletaxi TV, conducido por Miquel Miralles sabréis de lo que hablo. El otro día hubieron grandes momentos; durante mucho tiempo salieron palabras (¡incluso frases!) en castellano por parte del representante del PSC, David Pérez, algo que me sorprendió gratamente, pero después, fríamente, lo estudié y me di cuenta que simplemente era un arma más de "seducción" política. Era un discurso medido, no "per fer país" y sí para hacer país..., pura estrategia electoral.
Por otra parte teníamos la EXAGERACIÓN en persona por parte del representante del PP, Xavier García Albiol, con su DVD famoso y sus formas de no respetar los turnos tan peculiar (que no obstante, es lo que hace todavía más cercano el debate, y más lejano el discurso). Otra forma de hacer campaña.

Después tenemos a ICV con Loli Gómez, que personalmente (y soy bilingüe al completo, aunque utilice el castellano en ésta entrada), me confunde plenamente con su nueva lengua, el ¡¡catalanocastellano!! No acabo de enterarme de lo que defiende, lo que deja de defender ya que me pierde más analizar su léxico... con lo fácil que sería expresarse como a uno le viniese en gana... Hubieron frases como: "Drets i/y deberes" (y pongo i/y porque no sé en que idioma hablaba en ese instante). Pero éste tema lo dejaremos para otro día porque da muchísimo de que hablar.

Pasando a CIU, tranquilos en su situación de traspaso de votos de los descontentos de ERC (así lo veo yo, no quiero decir que lo sea) por pactar con PSC (que para algunos aún es PSOE) e ICV. Algún pequeño sobresalto con PSC "que tu menteixes", "que no, que ets tu", para justificar "pujolismo" y para atacar al "maragallismo".

ERC a lo suyo, reafirmando lo que piden, ya que con tanto pacto se les enfría el ideario y los patriotas votantes se les pueden enfadar... algo así como el PSC con su discurso para el votante hereditario, pero sin concesiones lingüísticas.

Y de Robles, ¿qué decir? Es como el profesor dogmático de la escuela sentado cátedra en ideología. Cuando diserta sus monólogos sus oponentes lo escuchan con atención, respeto e incluso parece que valoran varias de sus aportaciones. Los que hemos seguido a Robles ya sabemos de su valía, así que poco más diré de él, simplemente escuchen y elijan entre todos los planteamientos cual les parece más valido para su municipio... porque, que le vamos a hacer... ¡ESTAMOS EN ELECCIONES!

Iván Porral



COMPLEJOS POLÍTICOS

Nada aportamos a la ciencia si decimos que el hombre -comprendida la mujer-, está lleno de complejos. Por bajito, por sosaina, por gordinflas. Por algo que tiene o que no tiene, por algo que le sobra o que le falta. Pero ésos son complejos corrientes con los que todos convivimos cada día, unos con relativa desazón, otros con encomiable deportividad.

Y si digo corrientes es porque hay complejos, por ejemplo, que son específicamente de millonarios, y no me refiero a los complejos residenciales, sino a ciertas emociones que a veces aparecen en el hombre -comprendida la mujer-, en forma de cargos de conciencia. “¿Ah, sí? Dígame alguno”. “Pues los hay, los hay, hable usted con los curas...” Luego está el Complejo de Edipo, que es una fuerte inclinación del hijo hacia la madre, con independencia de lo buena que esté, o de la hija hacia el padre, para lo cual es necesario que ésta tenga el nombre de Electra, como Iberdrola. Qué tontería, ¿no?

Yo creo que hay complejos que existen para rebajarnos un poco los humos, es decir, para dulcificar la soberbia y hacernos más humanos, más humildes. Para rectificar una postura, para desandar un camino, para comprender mejor a un hermano. Por ejemplo, el complejo de pene pequeño es para poner en su sitio a los sementales; y el complejo de sobaco sudado, al estilo Camacho, es para rebajarles las ínfulas a los aprendices de pavo real...

El problema de los complejos es que, si son exagerados, pueden ser también destructivos ¿Cómo superarlos, entonces? ¿Con la ayuda de un psicólogo, tan de moda en nuestra sociedad de consumo? ¿Con el esfuerzo de la voluntad, con el concurso de la inteligencia o del humor? ¿Ensañándote con los complejos del vecino? ¿Y si se salen del plano personal y afectan a una organización, a un pueblo, a un país?

En la sociedad española hay una serie de complejos colectivos que, siendo de muy fácil diagnóstico, presentan una difícil superación ¿Por qué? Porque para superar un complejo de ese tipo a menudo hay que pasar por encima del adversario, tal vez enemigo, que nos lo provoca o nos lo recuerda. Y eso no es fácil. Además, ¿cómo va a ir al psicólogo la Conferencia Episcopal, por más complejos que tenga, o el Colegio de Aparejadores de Guadalajara o algún partido político? Quizás se entienda mejor si exponemos algunos casos concretos.

El PP, por ejemplo, tiene el complejo de ser el heredero natural del franquismo, lastre que le está costando horrores soltar ¿Por qué? En primer lugar por ese sentimiento de culpa de haber vencido a tortas en una contienda en la que participaron sus padres, pero de la que ellos se han beneficiado y/o se benefician; sentimiento que puede durar generaciones, como se ve. Y en segundo lugar, porque al resto de los partidos les está costando mucho reconocer que el PP es tan democrático como ellos, puesto que, como ellos, concurre a las elecciones y se mantiene escrupulosamente dentro de la legalidad constitucional, incluso en mayor medida que algunos. Véase el caso del PNV: católico de misa, rico exponencial, derechón a machamartillo y abiertamente anticonstitucional y antidemocrático.

El PSOE, por su parte, tiene ante el PP el complejo de superioridad moral e intelectual que ya es tradicional en la izquierda. Para el PSOE, la intelectualidad es incompatible con las derechas, a pesar de la evidencia de Borges. Además, frente a los partidos nacionalistas, tiene el complejo de ser español, por lo que sufre frecuentes tentaciones de hacerse perdonar por ese nacionalismo rampante y excluyente para el que ser español es equivalente a ser malo. Malo y malo y malo, hala. Tanto es así que algunos de sus militantes se sitúan por momentos al otro lado de la barrera. Véase el caso de Odón Elorza.

Finalmente, tanto los nacionalistas de izquierdas como los de derechas tienen el complejo insuperable de Madrid. Para ellos, Madrid es el pecado original, la negación y la culpa. O sea: toda china que les aprieta en el zapato, toda espina que se les clava en la garganta, todo problema que son incapaces de resolver, toda factura que no quieren pagar. Y Madrid, como todo el mundo sabe, incluso los nacionalistas más refractarios, es una ciudad que no tiene complejos. Ni siquiera el del mar, ya que se ha dado cuenta de que el mar está sólo a cuatro horas de coche.

Y es que el problema existe siempre, lo importante es encontrar la solución o, por lo menos, tener la voluntad de encontrarla. Al fin y al cabo, ¿qué son cuatro horas de coche si se sabe que el estrés es soportable únicamente hasta el viernes y que el mar, la mar, no va a venir nunca a Mahoma?

Mariano Estrada

¿DÓNDE ESTÁN MIS CALLES?

Hoy, al salir a la calle, he tenido tiempo de levantar la mirada. Porque no ha sido nadie más que el tiempo, ya tan escaso, y los dirigentes de los tiempos, los que han convertido en antropomorfismo natural el caminar con la cabeza gacha.

Ahora entiendo que ha sido un acto de rebeldía, porque he descubierto con estupor que alguna cosa ha cambiado desde la última vez que me atreví a levantar la cabeza y alzar la mirada...

¡¡Han desaparecido las calles de mi ciudad!!

¿Dónde están las avenidas?, ¿dónde han escondido los pasajes?, ¿quién se ha llevado las plazas?

El reloj del vivir y el no vivir substituyó la arena por el adoquín, y el adoquín por el asfalto. Acabó con las tertulias de los vecinos a pie de calle; acabó con las sillas de mimbre y con el olor a jazmín de las macetas cuales columnas romanas a ambos lados de la entrada; acabó con las señoras de moño ceniza y vestidos negros hablando de los tiempos negros.

Ahí acabó la vida en la calle. Pero hoy son las calles las que han desaparecido. El censor de la normalización ha decidido cerrar la puerta al pasado y al presente, y ha empezado a construir el futuro. El censor le ha dado dos vueltas de llave a una vida que existió y que se empeña en seguir existiendo para dar paso a una vida "como debe ser", "com cal" y que por no destronar de la tierra es obligatoria.

El sereno normalizador ha escondido las placas en el placar. Las ha escondido esperando que día tras día el polvo las vaya cubriendo de olvido. A cambio, nos ha engalanado la ciudad con "avingudes", "carrers", "passatges" y "plaçes"...

¿No pueden coexistir en el tiempo "lo que era" y "lo que es"? El presente no puede dar un salto tan brusco al futuro siendo aún presente. ¿No podemos ir por una calle y después girar para coger la avinguda y llegar luego a la plaza, no sin antes parar en el passatge a tomar un aperitivo en la cantina?

Hoy, mientras tarareo a Sabina en "¿quién me ha robado el mes de Abril?", me hago estas preguntas retóricas con la ilusión de que llegue el día en que levante la mirada, compruebe que todo eso era una pesadilla: que ni a Sabina le han robado el mes de abril ni a los ciudadanos de Santa Coloma nos han robado las calles.

Oscar Porral
Candidato nº 6 por Santa Coloma de Gramenet

COMUNICADO, LORENZO MERCHÁN

El DVD del PP de Badalona es populista, con tintes xenófobos y racistas. Así mismo es incendiario y no aporta nada positivo. No deja de ser un intento más y desesperado por conseguir la alcaldía.

Para Ciutadans-Partido de la Ciudadanía los inmigrantes son víctimas de sus circunstancias por lo que nos mostramos totalmente en contra de criminalizarlos sistemáticamente.

Por otro lado, las políticas de izquierdas sobre inmigración, desarrolladas en estos últimos años en Badalona, están basadas en la falta de previsión y rigor. Y la Administración no ha sabido encajar el fenómeno migratorio, como prueba la nefasta gestión del padrón municipal, punto de origen de la sobre ocupación de muchas viviendas, sin olvidarnos de un Plan de Seguridad basado en la política de partido, completamente a espaldas del ciudadano.

El fomento del intercambio cultural y el desarrollo permanente de los programas sociales de integración son básicos para defender los derechos y obligaciones de los ciudadanos de Badalona, independientemente de su origen, raza, religión, forma de vestir o de hablar.

Frente a las políticas partidistas basadas en el marketing y rédito electoralista, de campañas que se inician un día y se suspenden al poco tiempo por falta de tiempo y medios, Ciutadans-Partido de la Ciudadanía propone todo lo contrario: responsabilidad y seriedad en el estudio de la cuestión, participación de todos los sectores implicados, sobre todo de los afectados, seguimiento continuado e indefinido en el tiempo, impulso de los factores positivos del fenómeno migratorio en la defensa de los derechos y deberes de los inmigrantes, y dotación de la Administración de medios y personas que hagan posible un proyecto de inclusión y no de exclusión.

Lorenzo Merchán
Candidato C's Badalona

¡QUE VIENEN LAS MUNICIPALES!

Estamos en continuo proceso electoral. Y en ebullición. Debe ser que nuestro inconsciente, insatisfecho de la indigencia democrática que padecemos, suspira por soltar la papeleta en la urna. Ya apenas nos queda a los ciudadanos más ejercicio democrático que el voto. Nos desprendemos de él cada cuatro años por circunscripción (Europa, España, Comunidad Autónoma, Municipio. Y de propina, las antidemocráticas elecciones sindicales). Pero cada vez es más profunda la sensación de que con el voto nos desprendemos también de la ciudadanía.

En efecto, una vez que has votado ya no eres nadie. Y tan nadie, que ningún partido de los que te pidió el voto se siente obligado a cumplir los compromisos que supuestamente adquirió contigo al prometerte en la campaña el oro y el moro.
El primer fraude son las coaliciones de partidos para gobernar. Los coaligados han de renunciar a sus programas para obtener el poder. Y renuncian sin el menor duelo ni escrúpulo. La pasta es la pasta, y le arregla personalmente al representante político, no a los representados. Por lo general a éstos el pacto de gobierno no los arregla, sino que los saquea.

Y en las municipales que vienen, ¿conseguiremos algo más? Tendríamos que poder. Si los políticos no son capaces de acercarse al ciudadano desde el municipio, si la política de máxima proximidad no es capaz de ponerse al lado del ciudadano y de su parte, ¿qué le queda al pobre? Pues le quedan la desesperanza, la desilusión, la resignación. Es decir que no le queda nada más que el cabreo y la abstención. ¡Vade retro!
Mariano Arnal
Candidato C's Sant Adrià de Besòs

EL CULTO IDENTITARIO:

Es evidente que a los individuos humanos, como a los de cualquiera de las demás especies animales y vegetales, es infinitamente más lo que nos iguala que lo que nos diferencia.

Existe el diferencial individual, ciertamente, pero es ínfimo, de detalles nimios, comparado con el enorme caudal igualador. Y lo que ocurre con los individuos ocurre también con los grupos de cualquier género. Por eso es tan posible y tan constante la mezcla, que tiende a homogeneizar cada vez más a todos los individuos del género humano.

Hemos visto cómo se han mezclado razas de gran disparidad, asistimos a un mestizaje universal, que a gran velocidad nos va acercando los unos a los otros a base de atenuar las diferencias. Hoy la humanidad es variopinta, pero no sólo por el color de la piel, sino también por el colorido de su cultura.

¿Hubiese sido mejor el mundo si las razas y las culturas hubiesen preservado celosamente su diferencialidad? ¿Quedaría más bonito el mosaico humano si hubiesen mantenido su viveza los colores y las culturas, el blanco blanquísimo, impoluto, y el negro totalmente aislado en su negritud? ¿Habría contribuido eso al progreso y a la felicidad del ser humano?

Parece evidente la inclinación dominante e inevitable no de hoy ni de ayer, sino desde Cro-magnon y Neandertal. Olvidar por tanto que lo fuerte, lo importante es lo que nos iguala, y poner el acento chillón en lo que nos diferencia, es un anacronismo de mucho bulto.

¿Significa eso que el culto a la diferencia es pernicioso? No lo es, claro que no, puesto que valores son los que nos igualan, y valores los que nos diferencian. Todo es cuestión de intensidad y proporcionalidad. Si alguien se empeña en centrar su personalidad en el color de su pelo y se empeña en convertir ese diferencial en el eje de toda su vida, entenderemos que se está pasando de rosca. Esa es una mínima e insignificante diferencia para empeñarse en ser diferente justo por eso y constituir esa característica en algo que le ponga en un plano distinto respecto a los demás.

El hecho cierto es que, de esto hace milenios, la humanidad decidió superar su división natural (a imagen y semejanza de los otros animales) en razas, etnias y tribus. Y decidió hacerlo justo mediante la creación de un nuevo concepto de convivencia basado en la agrupación voluntaria primero, y luego en la mezcla de grupos pertenecientes a “naciones” distintas, es decir nacidos de rebaños humanos distintos. Ese nuevo concepto de convivencia, caracterizado por la aglutinación de distintas tribus y “naciones” (=conjunto de “nacidos”), recibió el nombre de CIUDAD en un primer momento, y de ESTADO modernamente. Es a este imparable movimiento “desnaturalizador” del hombre al que le llamamos CIVILIZACIÓN.

Algunas cosas malas tuvo ese desgajamiento del hombre de su estructura social natural; pero tuvo a cambio la enorme ventaja de la dilución de los primitivos grupos sociales en el nuevo grupo, éste ya de carácter netamente político (polis es la ciudad), en el que se fraguó la IGUALACIÓN de todos sus individuos (en algunas civilizaciones aún no se ha conseguido la igualación de la mujer). Igualación que sólo ha sido posible gracias al cuarteamiento del último reducto de la agrupación natural humana: la familia.

He ahí el último eslabón de nuestra cadena natural (de nacimiento), el último que nos queda, fuente de graves conflictos entre los derechos “naturales” (los de nacimiento) y los derechos políticos. Ahí está en efecto en plena crisis el derecho de los padres o en su defecto del Estado (del que nuevamente aspira a ser “nación”, como la madre de la que nacemos) sobre los hijos. Porque es evidente que los padres no tienen derechos políticos ni obligaciones políticas sobre sus hijos, sino derechos y obligaciones naturales. Y por otra parte los hijos, ciudadanos in fíeri (haciéndose) tienen también derechos y obligaciones. ¿Naturales o políticos?

Porque no nos despistemos, en el mismo plano de la emancipación del hombre de sus antiguos señores y de la emancipación de la mujer del que durante muchísimos siglos fue su señor, está la emancipación de los hijos de los que no hace mucho fueron sus señores padres, y ahora simplemente sus padres, a menudo sin formar familia siquiera.

Pero vayamos al eslabón anterior al de la familia, el de la tribu o nación étnica. ¿Tiene sentido en pleno proceso civilizador y desnaturalizador reivindicar lazos “naturales” de un grupo de individuos Como elemento DIFERENCIADOR? La verdad es que eso suena muy raro, pero por ahí acaban pasando antes o después todas las formulaciones nacionalistas. La última razón del asunto es haber nacido de tal o de cual. Es que tampoco puede ser de otro modo. Al fin y al cabo siempre estará ahí la palabra NACIÓN recordándonos que viene de NACER. Por eso, hay que insistir en la pregunta: ¿Cómo a estas alturas de la civilización podemos asignarle un valor decisivo al “haber nacido de”?

El nacionalismo nos propone relativizar y atenuarla hasta casi apagarla nuestra identidad individual, para hipertrofiar una identidad colectiva, ciertamente innegable, pero no tan decisiva para cada uno. La cuestión final es ésta: ¿Nos conviene a los que vivimos en entornos nacionalistas renunciar a nuestra identidad individual a cambio de crecernos en la identidad colectiva que se nos impone desde el poder? Muchos creemos que NO.
Mariano Arnal
Candidato C's Sant Adrià de Besòs